sábado, 15 de mayo de 2010

El Corazón De La Adoración




Entréguense a Dios..entreguen todo su ser a él para ser usados para sus rectos propósitos.




El corazón de la adoración es entregarse.
Entregarse no es una palabra muy popular; es tan desdeñada como la palabra sumisión. Implica perder, y nadie quiere ser un perdedor. Entregarse  trae a la mente igenes amargas
de admitir la derrota en la batalla, de perder un juego o de darse por vencido a un oponente más fuerte. La palabra casi siempre es usada en un contexto negativo. Los criminales captu- rados se entregan a las autoridades.
En una cultura competitiva como la nuestra, se nos enseña que nunca nos demos por vencidos y que nunca cedamos a nada y, por lo tanto, no oímos mucho acerca de entregar-
se. Si ganar es todo, entonces entregarse es inconcebible. Preferimos hablar de ganar, de tener éxito, de vencer y de conquistar que de ceder, de sumisión, de obedecer y de entregarse. Pero entregarse a Dios es el corazón de la adoración. Es la respuesta natural al maravilloso amor y
a la maravillosa misericordia de Dios. Nos entregamos a El, no por temor o por obligación, sino por amor, "porque él nos amó primero." 1
Pablo, después de pasarse once capítulos en el libro de Romanos explicando la increí-
ble gracia de Dios para con nosotros, nos insta a que entreguemos totalmente nuestras vidas
a Dios en adoración: "Por lo tanto, mis amigos, debido a la gran misericordia de Dios para con noso- tros... ofrézcanse ustedes como sacrificio vivo a Dios, dedicado a su servicio y agradable a él. Esta es la verdadera adoración que deberían de ofrecer." 2

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