¿Qué del homosexualismo a la luz de la Biblia?(ampliado)




El homosexualismo en todas sus variables no es aceptado por el pueblo cristiano. No se trata de intolerancia, sino de fidelidad a claros principios de la Biblia en los cuales, además de quedar tácitamente especificado que al principio, varón y mujer los creó, el mantener una relación con una persona del mismo sexo va en contra de la naturaleza.
Un aspecto sobre el que quiero recabar es que Dios ama al homosexual, pero no acepta su conducta. Él no ama el pecado.
La Biblia especifica que la homosexualidad nace en la naturaleza pecaminosa del ser humano: "Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío. " (Romanos 1:18, 21-28)
En su infinita sabiduría como Creador, dejó claro que no hay un término intermedio. Se es hombre o se es mujer.
Dios fue muy claro al ordenar a su pueblo que no asumiera un comportamiento homosexual, disposición que se extiende hasta nuestro tiempo: "No te echarás con varón como con mujer: es abominación." (Levítico 18:22) Obrar así era considerado por el Creador como abominación. Incluso, dentro del pueblo judío se tenía previsto que quien tuviera un comportamiento contra lo dispuesto por Dios en lo que hace a la relación heterosexual, debía se castigado: "Y cualquiera que tuviere ayuntamiento con varón como con mujer, abominación hicieron: entrambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre." (Levítico 20:13)
Socialmente y fruto de la permisividad del pecado, la homosexualidad –cualquier que sea su manifestación—está ganando espacio en aceptación. No obstante, el que para muchos obrar de esa manera parezca normal, no significa que sea aceptado por Dios.
La Palabra es clara al advertir que no podemos caer en esa concepción, que va de la mano con la pecaminosidad: "Y no andéis en las prácticas de las naciones que yo echaré de delante de vosotros; porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve en abominación." (Levítico 20:23; Cf. Deuteronomio 18:9-12)
Quien aspira se agradable delante del Señor, debe abandonar el homosexualismo. Por supuesto, Satanás que es el propiciador de toda mentira, le dirá que estoy asumiendo junto con el pueblo evangélico, una posición extremista; sin embargo, nos atenemos a lo que enseñan las Escrituras: "¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores, heredarán el reino de Dios. " (1 Corintios 6:9, 10).
Dios no cambia su apreciación de las cosas, por tal motivo si algo debemos considerar, es que el homosexualismo como tal, no está bien delante del Señor (Malaquías 3:6)
En la Biblia aprendemos que persistir en el pecado, además de alejarnos de Dios, trae condena (Gálatas 5:20, 21) y que además, todo aquél que practica la inmoralidad sexual, en este caso la homosexualidad, estará al margen de la Salvación eterna, tal como lo describe el apóstol Juan: "Mas los perros estarán fuera, y los hechiceros, los fornicarios, los homicidas, los idólatras, y todo aquel que ama y hace mentira." (Apocalipsis 22:15).
Es importante considerar el asunto con detenimiento y, como creyentes, tener claridad de cuál debe ser nuestra posición.
Es posible vencer la homosexualidad
Aunque la persona que manifiesta una conducta homosexual y considere que es imposible liberarse de las ataduras que le rodean, la Biblia nos enseña que es posible superar ese comportamiento 1 Corintios 6:9-11.
Dado que ha sido un desenvolvimiento recurrente, puede que no parezca fácil al principio. Es previsible incluso que se produzcan reveses, recaídas. No obstante, sí es posible vencer, con el poder de Dios. Como veremos hacia el final del libro, todo parte de una decisión. En todos los casos se requiere una fuerte motivación y esa motivación es Jesucristo.
Es gracias al Hijo de Dios que podemos vencer la inclinación a volver al mismo comportamiento del ayer, a los que se refirió el apóstol Pablo: "Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy carnal, vendido al pecado. Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago. Y si lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley es buena. De manera que ya no soy yo quien hace aquello, sino el pecado que mora en mí. Y yo sé que en mí, esto es, en mi carne, no mora el bien; porque el querer el bien está en mí, pero no el hacerlo. Porque no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero, eso hago." (Romanos 7:14-19)
La carne nos inclinará a la maldad, pero asidos del Hijo de Dios, encontraremos la fortaleza para vencer.
Espero nos acompañe en el siguiente capítulo en el cual estaremos abordando un tema fundamental, como son las parafilias que conducen al hombre a la impiedad y lo hunden cada vez más en el pecado.