LA REGLA DE ORO PARTE 1
“Pedid, y se os dará. Buscad y hallaréis. Llamad, y se os abrirá. Porque
Todo el que pide recibe, el que busca halla, y al que llama se le abrirá.
Mateo: 7:7-8
Entendemos comúnmente por regla una norma, ordenanza, algo recto
Patrones que debemos llevar con la finalidad de que alcancemos
Alguna recompensa terrenal de parte de quien ideo las reglas.
Jesús en esta ocasión usa la palabra regla para ilustrarnos la gran diferencia existente entre las reglas establecidas por los hombres y las reglas establecidas por Dios.
Este capitulo es considerado como la regla de oro. La palabra oro utilizada aquí le da un valor superior a estos principios establecidos por Jesús colocando estas reglas por encima de las demás reglas; como decíamos al principio el cumplimiento de una norma terrenal puede traer múltiples recompensas, en cambio al aplicar la palabra de Dios a nuestras vidas no solo recibiremos bendiciones materiales, también espirituales que son de mayor importancia y provecho para nuestras vidas:
En una ocasión dijo el Rey Salomón, después de tenerlo todo y disfrutar de todos los placeres de este mundo “vanidad de vanidades todo es vanidad”. Y continuo diciendo: “ciertamente hay una cosa importante en la vida, servir a Jehová y guardar sus mandamientos “.
Es algo normal que nos preocupemos por ciertas cosas materiales que son muy importantes y necesarias para nosotros y nuestras familias, pero la enseñanza que Jesús nos quiere dar, y es que no pongamos lo terrenal por encima de las cosas espirituales. Esto no es motivo para descuidar algún área de nuestra vida, es solo un asunto de equilibrio. Tenemos que cumplir con todas nuestras obligaciones y compromisos pero sin olvidarnos de darle la parte de nuestro tiempo que le corresponde al Señor.
Jesús en una de sus enseñanzas, hablando del afán y la ansiedad, nos cita un ejemplo muy práctico en el cual se exalta la soberanía y el poder Dios. Jesús nos pone como ejemplo a las aves del cielo que no siembran ni recogen en graneros y nuestro padre celestial las sustenta, y los lirios del campo no trabajan ni hilan; pero aun Salomón con toda su gloria no se vistió como uno de ellos [mateo.6:26-29]. Lo que el maestro nos quiere enseñar es que si él se preocupa por los lirios y las aves que no trabajan, ¿Cuánto más se preocupará por nosotros sus hijos hechos con sus propias manos a su imagen y semejanza?

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